La Recuperación del Aluminio y su Reciclado (Parte 2)

La producción de aluminio es la que más consume energía comparada con otros materiales considerando el peso y es, al mismo tiempo, el producto manufacturado que consume mayor cantidad de electricidad.

Cuando hablamos de “sustentabilidad” muchas veces caemos en el error de creer que porque un material es liviano o abundante está contribuyendo a mejorar el medio ambiente ya que su uso hará que, por ejemplo, los vehículos consuman menos combustible. ¿Pero qué costos ecológicos tiene producir ese material? Un ejemplo de ello es el aluminio. El mundo tiene un apetito voraz por él, pero producir una tonelada de aluminio partiendo del mineral (la bauxita) genera 13 toneladas de basura, compuesta por rocas y sedimentos tóxicos.

La producción de aluminio es la que más consume energía comparada con otros materiales considerando el peso y es, al mismo tiempo, el producto manufacturado que consume mayor cantidad de electricidad.

Sin embargo, y aquí está el punto más importante, el reciclaje de aluminio apenas usa un 5% del total de la energía requerida para su producción original. Dos tercios de su consumo anual proviene de la producción original del mismo partiendo del mineral y un tercio del proceso de reciclaje.

La alta demanda por este material ha hecho que China, el principal productor de aluminio del planeta, aumente la producción, de seis millones de toneladas en 2006 a más de 33 millones en 2018. Cabe destacar que China produce más del 50% del total de aluminio del mundo. Como el fundido requiere muchísima energía, regiones con exceso de gas natural como los Emiratos Árabes Unidos, se están convirtiendo en centros de refinación del aluminio.

En una sociedad que se preocupa por el consumo energético, el aluminio es el material preferido para los componentes de la industria del transporte, especialmente cuando la reducción del peso y del consumo de combustible se ha convertido en un factor crucial.

Este enfoque se está utilizando cada vez más en la producción de motores y carrocerías de vehículos. Modelos como el Jaguar XJ y el Audi 8 están hechos, en su mayor parte, de aluminio.

Sin embargo, lo más común es que la gente vea el aluminio en los envases, especialmente en las latas de cerveza y bebidas. Los productores de latas en Estados Unidos generan 100 mil millones de unidades al año, equivalente a una lata al día por persona.

El aluminio es 100% reciclable sin que se pierdan sus cualidades naturales y la recuperación del metal se ha convertido en un proceso importante de la industria. El reciclaje implica el fundido de la chatarra, un proceso que requiere sólo el 5% de la energía utilizada para producir aluminio partiendo del mineral.

En Europa, el reciclaje de aluminio va desde un 42% en las latas, 85% en los materiales de construcción y 95% en los vehículos de transporte. El país que lidera el reciclaje de aluminio es Brasil, donde la tasa llega al 97%, seguido de cerca por Japón.

Pero no solo hay razones energéticas para reciclar el aluminio. También están las cuestiones medioambientales, ya que para producir una tonelada de aluminio partiendo del mineral, se generan cinco toneladas de residuos minerales cargados de metales pesados; se emiten una elevada cantidad de dióxido de azufre (30kg), fluoramina (4,5kg) y vapores de alquitrán que contaminan la atmósfera y provocan lluvia ácida.

NH AUTOPIEZAS no solo comercializa piezas recuperadas, también con su acción de reciclado de materias primas estamos colaborando en reducir el consumo de energía, a proteger el medio ambiente y generar una sociedad más sustentable.

Ing. Fabián Pons – Presidente de OVILAM – fabian.pons@ovilam.com

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