La máquina que marcó un hito en NH Autopiezas

Dos años atrás se cumplía uno de los grandes objetivos de la empresa NH Autopiezas. La posibilidad siempre latente de adquirir “la compactadora” se hacía realidad.

Desde Italia y en un contenedor llegaba la prensa compactadora al puerto de la ciudad de Buenos Aires. Allí esperaba uno de nuestros camiones de la flota para retirar al nuevo integrante de la cadena de producción. Este nuevo actor iba a tener la función nada más ni nada menos de cerrar el proceso de reciclado y de esta manera contribuir un poco más al cuidado del Medio Ambiente.

¿Sabías que se puede ahorrar hasta un 95% de energía al reciclar el aluminio y no producirlo a partir del mineral la bauxita?

En muchas partes del mundo, sobre todo en países como EE UU, España, Francia y Canadá, reciclan hasta un 85% de los vehículos que han salido de circulación. Acero, aluminio, cobre, plásticos, plomo y caucho son algunos de los materiales que se vuelven a utilizar para la fabricación de nuevos productos.

En nuestra planta los vehículos se desarman para recuperar las 30 autopartes autorizadas por la ley 25761. ¿Qué ocurre con el resto? Sabemos que la separación de los residuos es vital para que el proceso de reciclado sea sustentable. Es por esto que baterías, aceites y combustibles se extraen de los vehículos antes de su compactación. Los fluidos y materiales se venden sólo a empresas autorizadas para su tratamiento, ya que son elementos altamente contaminantes.

Gracias a la adquisición de la compactadora podemos finalizar el proceso de reciclado dentro de nuestra planta. Además la prensa puede brindar servicios a municipios, empresas u organizaciones que necesiten compactar chatarra.

Hoy, 2 años después del primer día de compactación, podemos decir que más de 100 toneladas mensuales de chatarra no son desperdiciadas. Después de un proceso más fino de separación y trituración, las pequeñas partículas finalizan su recorrido en grandes hornos para reconvertirse otra vez en materia prima de otros productos o hasta darle el mismo uso que su origen.

En México, sexto país de fabricación mundial de automóviles, casi el 80% de su materia prima proviene de chatarra. ¿Por qué no, en un futuro cercano, ser proveedores de las principales plantas automotrices de la Argentina?

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