Repuestos y Cuarentena

Por: Ing. Fabián Pons
Presidente de OVILAM

(Observatorio Vial Latinoamericano)

En todo el país estamos sufriendo los efectos de estos más de 80 días de paralización y el sector automotor no escapa de ello.

En principio cuando se liberaron las actividades esenciales (fuerzas de seguridad, salud, etc) rápidamente se puso en evidencia el problema de la movilidad. Todos debían usar sus vehículos particulares u oficiales, ¿pero que pasaba cuando esos móviles se descomponían o tenían un siniestro?

El segundo paso fue permitir la apertura de talleres y por ende de las casas de repuestos pero con todos los cuidados y limitaciones del caso. Enseguida se empezó a escuchar la frase que se repetía…”No, de eso no me queda nada y quien sabe cuándo vamos a recibir mercadería”. Todos sabemos que “a veces” se puede reemplazar un tornillo pasante de 8 mm por otro de 5/16” o un rodamiento de blindaje simple por otro de blindaje doble pero cuando nos dicen que no tienen una puerta delantera de VW Gol no podemos reemplazarla por una trasera derecha de Fiat Duna.

En ese punto es donde muchos usuarios de vehículos se dan cuenta que un centro de reciclado de vehículos y de comercialización de piezas usadas no se trata solamente de conseguir “repuestos a mejor precio”. Es una excelente fuente de piezas que ayudan a mitigar la falta de repuestos, que permite la reutilización de conjuntos mecánicos que de otra forma se convertirían en contaminantes o como mínimo en un desperdicio de energía al tener que producir uno nuevo.

El rol de los centros de reciclado es FUNDAMENTAL. El hecho de ayudar a mantener el parque vehicular activo, apelando a piezas rescatadas de otros vehículos de origen completamente legal que permiten una integra trazabilidad, mejorando la economía particular y de la sociedad, reduciendo la contaminación y generando un importante ahorro energético, son logros que no todas las industrias pueden mostrar.

Rescato en particular el tema de la legalidad. En épocas de crisis es muy fácil caer en el “sálvese quien pueda” y ese el principio de la degradación de una sociedad. Que la solución a mi problema no sea la generación de un problema mayor para mi vecino. Nunca recurramos a piezas de origen dudoso. Los centros de reciclado inscriptos en el RUDAC nos brindan la garantía de la fuente de las piezas, de sus procesos, de su comercialización y de la  transparencia empresarial.

También es una buena oportunidad para apelar a la reflexión de las autoridades nacionales, provinciales y municipales en el sentido de la reevaluación del limitado listado de 30 piezas y/o conjuntos que hoy en día se permite comercializar. El mundo va en el sentido contrario. Cuantas más piezas se reutilicen en forma legal, mejor será para toda la sociedad.

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